Mostrando entradas con la etiqueta Marinera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marinera. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Ensayo sobre la Marinera por Nicomedes Santa Cruz. Diario

La "Marinera", consta de las siguientes partes: PRIMERA DE JARANA, SEGUNDA DE JARANA y TERCERA DE JARANA; RESBALOSA Y FUGA.

Esto es lo que se entiende por una "MARINERA COMPLETA". Se puede ejecutar en los tonos MAYORES Y MENORES, pero nunca se iniciará la primera parte en Mayor y la Resbalosa o la Fuga en Menor ni viceversa.

Su compás es de 6/8 a un ritmo pausado en las tres primeras partes ya mencionadas, ligeramente más vivo en la RESBALOSA y más vivo aún en la FUGA.

La "MARINERA" es diferente al "TONDERO", que se compone de "GLOSA", "CANT0" y "FUGA". Aunque su compás también es de 6/8 su ritmo es más vivo desde que se inicia y, por último, el "TONDERO" sólo se ejecuta en los tonos MENORES.

Considerando estas notables diferencias, no hay por qué especificar llamando a la "MARINERA" por "MARINERA LIMEÑA" y al "TONDERO" por "MARINERA NORTEÑA".


La PRIMERA DE JARANA: Son cuatro versos octosílabos, preferibles los de terminación grave por convenir más a la melodía. La rima puede ser en tres formas: COPLA -que es la más común-, CUARTETA o REDONDILLA. La COPLA es la más fácil, pues sólo riman asonantados los versos segundo y cuarto, siendo libres primero y tercero En la CUARTETA riman aconsonantados primero con tercero y segundo con cuarto. En la REDONDILLA riman primero con cuarto y segundo con tercero. Veamos tres ejemplos de PRIMERA DE JARANA en los respectivos tipos de rima:

Mándame quitar la vida
si es delito el adorarte
que yo no seré el primero
que muera por ser tu amante.

Lámpara maravillosa,
lucero de la mañana
préstame tu luz hermosa
hasta que me toquen diana
Manuel Micho por capricho
mechó la carne del macho,
ayer decía un borracho;
"Mucho macho mecha Micho"


La SEGUNDA DE JARANA: Son los cuatro primeros versos de la combinación métrica llamada SEGUIDILLA poesía corta compuesta de siete, versos heptasílabos y pentasílabos, asonantados o aconsonantes: Mucho macho mecha Micho.

Mira que falta le hace
su pierna al cojo
al manquito su brazo
y al tuerto su ojo


La TERCERA DE JARANA: Son los tres últimos versos de la SEGUIDILLA más un ESTRAMBOTE a manera de REMATE. Ejemplo:


Miren qué risa
eso de andar en coche
y sin camisa.
Lloré lloré mi suerte
hasta la muerte.


La RESBALOSA: No requiere un tipo especial de versos, pues como el cante por bulerías, de España, todos los metros se acomodan a ella. Ejemplo:


No sé qué quieren hacer
los extranjeros en Lima
que nos vienen a poner
una cosa tan dañina;
le llaman la Luz Eléctrica
competidora del gas,
puede muy buena que sea
pero causa enfermedad.
Pobrecito gasfitero
qué oficio aprenderá,
a sastre o a zapatero
o de hambre se morirá




La LLAMADA Antes de tratar la FUGA DE MARINERA, quiero referirme a la obligatoria e imprescindible "LLAMADA", que precede a todas y cada una de las FUGAS. La LLAMADA son por lo común dos primeros versos de la primera de JARANA. Ejemplo:


Esta noche voy a ver
quién me lleva la bandera




La FUGA: Son cuatro u ocho versos de cuatro, cinco, seis o más sílabas. Ejemplo:


Ella se me fue
Ella se me fue
Ella se me fue
loco de amor yo me quedé.
Estoy cantando
en una taberna,
esta noche me emborracho
voy de verbena
Cómo se ejecuta la marinera
Inicia la MARINERA el bordón de una guitarra, "llamando" al cajón, que "contesta" -a la mitad del segundo compás- con un redoble de tres o cuatro golpes al centro de la caja y uno al extremo superior (hay muchos estilos de "contestar" con el cajón); nueva "llamada", nuevo redoble, entran a ritmo las palmas y luego de ocho o doce compases se empieza a cantar la "MARINERA".


Primera de jarana: De los cuatro versos que consta, se canta primero y segundo repitiendo sólo el segundo. Tercero y cuarto versos amarran con el primer verso. "Amarrar" es pasar del último verso al primero. '


Segunda de jarana: Ligada y sin perder un compás se canta el primero y segundo verso de los cuatro que la componen -pudiendo repetirse ambos- luego tercero y cuarto para "amarrar" con el primero y segundo verso.


Tercera de jarana: Ligada también; se canta el segundo verso de la SEGUNDA DE JARANA agregándole cualquier palabra bisílaba, -de preferencia "madre", "zamba", "china", etc.- con el primer verso de los tres que la forman. Luego el segundo y tercero, finalizando con el REMATE compuesto por un verso heptasílabo y un pentasílabo. Ejemplo:


Soy el toro de Jarama
de Jarama soy el toro
de Jarama soy el toro
levanto tierra en las astas
y me la aviento en el lomo
Soy el toro de Jarama
Citó con los pies juntos
pasó el torito
y él dijo no me muevo
de donde cito
Citó con los pies juntos
pasó el torito
Pasó el torito "madre"
qué maravilla
y le puso tres pares
de banderillas
Ver juntas me da pena
sangre y arena




Sobre esta estructura, que es la básica en toda "MARINERA", se pueden añadir -respetando el compás y según la melodía- palabras caprichosas llamadas términos. Se incluyen entre los versos de la primera de jarana y se repiten fielmente en la SEGUNDA y TERCERA DE JARANA.


Los hay simples y complicados. Ejemplo:


PALMERO SUBE A LA PALMA "ayayay" y dile a la palmerita "mira cómo le hace así"


No se pueden considerar los TÉRMINOS como "guapeos" porque forman parte de la melodía y le dan -no siempre- riqueza.


La RESBALOSA: Terminada de cantar la TERCERA DE JARANA con su REMATE se dejan doce a dieciséis compases de guitarra y cajón, para luego cantar la RESBALOSA. Se divide ésta en dos partes llamadas PUESTA Y CONTESTACIÓN de RESBALOSA -hay algunas de tres partes-. La RESBALOSA se REMATA repitiendo las últimas palabras del último verso más un "ja ja". Ejemplo:


o de hambre
o de hambre se morirá "ja ja"


La FUGA: Terminada de cantar la RESBALOSA, se dejan ocho o doce compases de guitarra y cajón, para entrar con la FUGA precedida de la LLAMADA cuantas veces se cante, variando de FUGAS y de LLAMADAS. Hasta su final que se ejecuta suprimiendo en una FUGA el último compás y reemplazándolo a partir de allí con: "Para gusto ya'stá bueno"- Ejemplo:


ella se me fue
loco de amor... "llorando te diera el alma"


Cuando la Marinera se canta entre dos personas, llamemos a una "A" y a la otra "B", se comparte de la siguiente manera:


"A" canta o PONE LA PRIMERA DE JARANA, "B" la SEGUNDA y "A" la TERCERA.
"A" canta o PONE la RESBALOSA y "B" la CONTESTA.
"B" PONE una FUGA -previa LLAMADA- "A", LIGADA a la FUGA otra LLAMADA alternándose en forma ininterrumpida hasta que "A" o "B" REMATAN su última FUGA "para gusto ya está bueno".


Téngase presente que, mientras "A" PONE hace la melodía en primera voz, "B" debe hacer segunda en armonía. La MARINERA se canta en dúo, en trío y en sexteto de tres parejas; en este último caso "AA" PONEN la PRIMERA, "BB" PONEN la SEGUNDA y "CC" PONEN la TERCERA. Cada pareja canta en primera y segunda voz.


Cuando se canta en DESAFÍO la contienda puede ser melódica o literaria.


En el primer caso "A" deberá marcar, en la guitarra, los principales tonos y las notas más importantes en la MARINERA que va a cantar. "B" deberá contestar lo más exacto posible -la melodía- y "A" terminará cantando la TERCERA.


Si la contienda es poética "A" canta una PRIMERA DE JARANA cuyo asunto, sea festivo, bucólico, romántico, satírico, etc., deberá inspirar la SEGUNDA DE JARANA de "B", para terminar siempre en el mismo tema, "A". Estas reglas son estrictas en la RESBALOSA pero no obligados en la fuga.


Estos "duelos" se llaman de "cinco-tres" porque de un máximo de cinco MARINERAS es triunfador quien primero gane tres, luego de esta victoria -o derrota- parcial se canta la RESBALOSA para proseguir el "duelo" en la FUGA que si bien es más emotiva, no tiene mayor mérito que repertorio y resistencia.


*Extraído de: "Ensayo sobre la Marinera". Por Nicomedes Santa Cruz. Diario "El Comercio" (1 de junio de 1958)

viernes, 3 de abril de 2015

NICOMEDES SANTA CRUZ Y SUS HUELLAS EN ZAÑA

NICOMEDES SANTA CRUZ  Y SUS HUELLAS EN ZAÑA



Autor   texto: Luis Rocca Torres
Fotografía: Sonia Arteaga
Museo Afroperuano de Zaña
Artículo publicado en Diario La Industria-Chiclayo, Domingo 3 de Junio 2012

Nicomedes Santa Cruz es considerado uno de los principales artistas latinoamericanos del siglo XX. En sus obras  hizo valiosas referencias a la ciudad de Zaña, ubicada en la costa norte del Perú,  pero muy poco se conoce sobre los viajes realizados a dicha localidad, y sus vivencias.  El Museo Afroperuano de Zaña, presenta los resultados de sus estudios al respecto, con motivo de la celebración el día 4 de junio  de la Cultura Afroperuana en homenaje a la fecha de su natalicio.
Nicomedes llegó  a fines de abril de 1960 a Zaña, cuando tenía cerca de 35 años de edad y ya era conocido por su programa en Radio Nacional, un  libro publicado y algunas presentaciones artísticas teatrales. Ya en 1958  había fundado su conjunto “Cumanana”. Su entrada fuerte inicial ante el público nacional fue por el lado de las décimas y luego desarrolló diversas facetas artísticas. El pueblo de Zaña que cultiva las décimas desde siglos atrás era muy aficionado a escuchar a Nicomedes por la radio y verlo físicamente en el pueblo fue muy emotivo.  
Logramos entrevistar el 18 de Mayo del presente año a Manuel Cabezas Rivas, de 82 años, único sobreviviente de las jaranas y reuniones amicales que tuvo  Nicomedes en Zaña. También tuvimos acceso a una fotografía inédita del decimista con un grupo de zañeros y un artículo del propio Nicomedes que escribió sobre su visita a dicha ciudad. 
Acerca de los primeros momentos de su llegada a Zaña el propio Nicomedes relata lo siguiente: “Mi primera visita fue a las ruinas y mi primer contacto humano fue con el zañero Marcial Sánchez…algunos vecinos en sus puertas me hicieron exclamar con alegre sorpresa: ¡Cuánto negro!, a lo que una anciana nonagenaria me retrucó: “Que va. Estos ya no son negros. Negros los de antes, los de mis tiempos. Esos si eran negros”[1].  En la publicación mencionada se aprecia una fotografía de Nicomedes rodeado de estudiantes al interior del Templo San Agustín. También en dicho artículo el decimista menciona que le impactó mucho en Lima, escuchar a Manuel Quintana “El Canario Negro”, interpretar  la antigua “saña” con un estilo muy especial. Quintana  que fue uno de los mejores cantantes de marinera limeña, estuvo en Zaña a comienzos del siglo XX y fue el primero en interpretar en Lima las antiguos melodías de la ciudad norteña. Escuchar al “Canario Negro” con la famosa fuga ¡A lundero le da! le  impresionó mucho a Nicomedes y por ello se interesó en conocer el pueblo y su historia. 
Manuel Cabezas es uno de los principales guitarristas y cantantes de Zaña, Por tradición familiar se dedica a las artes y es muy valorado  por el pueblo. Logramos localizarlo en su vivienda actual en Chiclayo. Junto a él estaba su vieja guitarra. Nicomedes lo escuchó cantar en Zaña y se hicieron grandes amigos. Él lo acompañaba con su bordoneo en las jaranas zañeras. Recuerda que la primera vez que lo vio vestía camisa blanca y pantalón azul. 

 Una foto histórica
Hay una foto muy valiosa en que aparecen Nicomedes Santa Cruz con Manuel “Cholo” Cabezas, Medardo Caján, (guitarrista, cantante de tristes, yaravíes y decimista), Manuel Oliva Sánchez, (cantante) y un grupo de amigos.  Todos los personajes de la foto fueron identificados, con el apoyo de varias personas mayores de Zaña. La imagen fue registrada por Gregorio Urbina Cabezas en  el  patio interior de  la casa de Manuel Cabezas, ubicada en la Calle San Agustín, cerca al templo del mismo nombre. Las cañas, los carrizos, que enmarcaban los interiores de las viviendas son señales del ambiente rural. 


Foto de |1960. Nicomedes Santa Cruz en Zala (De izquierda a derecha) Medardo Caján Segura (cantante y guitarrista), María Caján Morante, Manuel Oliva Sánchez (cantante), Gualberto Urbina Cabezas, Nicomedes Santa Cruz, Elena Colchado Campaña, Manuel "Cholo" Cabezas (cantante y guitarrista) y su hijo Manuel Cabezas Tarrillo cuando tenía 3 años. Fotografía registrada por Gregorio Urbina Cabezas
Cantares de Nicomedes
Manuel Cabezas dijo que quedó impresionado cuando Nicomedes Santa Cruz les contó en rueda de amigos como hablaban los antepasados afrodescendientes y les dijo así:
“Eco curico callanga
callanga senseburoco
que no se acaba la pena
la mueite etá con nosotros
malamba sensecurore
a mueito e murió toito
me acuné curico”.
Tanto le gustó a Manuel cabezas escuchar estas palabras que se las grabó para siempre. También Nicomedes preguntaba, conversaba y recitaba décimas. Quería conocer la música de antaño y la historia del pueblo. 

Jaranas con chicha y platos típicos
Dice Manuel Cabezas que “un día estaba Nicomedes jugando billar en el local de Erasmo Urcia en el Parque principal.  Abel Colchado pasaba por ahí y lo reconoció y de inmediato lo invitó a su casa. En el camino se fueron juntando  más amistades. Nicomedes se alojó varios días en la casa de Abel. Tomaba la chicha de Zaña, los piqueos y las comidas típicas”. En aquellos tiempos los corrales estaban llenos de animales. Los dulces caseros eran verdaderos manjares y los principales platos eran el arroz con chancho, la chanfainita, la salchicha, la rellena y los sabrosos y pequeños tamales.
Las jaranas fueron en las  casas de Abel Colchado, Manuel Cabezas y Medardo Caján. Santa Cruz con mucha soltura recitaba décimas y los demás le contestaban. Pero él siempre preguntaba por el gran decimista zañero Cristian Colchado y quería conocerlo porque le habían hablado mucho de él. 


FOTO DE 2012. Manuel “Cholo” Cabezas, de 82 años,  guitarrista, único artista sobreviviente de las jaranas que tuvo Nicomedes Santa Cruz en Zaña en el año 1960. El “Cholo” Cabezas actualmente reside en Chiclayo y narró al Museo Afroperuano todos los acontecimientos y anécdotas ocurridos en Zaña durante la llegada de Nicomedes. Se hicieron grandes amigos. Cabezas informa que Nicomedes hizo varios viajes a Zaña. (Fotografía Sonia Arteaga ).
Contrapunto de décimas. El zañero Cristian Colchado versus Nicomedes Santa Cruz
Quizá uno de los acontecimientos más importantes de la visita a Zaña fue la controversia  que sostuvo Nicomedes  con Cristian Colchado Zambrano considerado uno de los mejores decimistas del norte del Perú. A nuestro criterio tal vez dicho contrapunto de talentos, fue el último que tuvo don Nico en el Perú, porque como bien se sabe, en Lima él ya no tenía rivales. Fue Nicomedes hasta la casa de don Cristian en la ex hacienda Cayaltí, a unos diez minutos del centro urbano de Zaña para la competencia.
La versión  de Cristian Colchado, que ya hemos publicado en el libro “La Otra Historia” es la siguiente: “Nicomedes vino aquí. Estuvo en la casa sentado ahí. Yo estaba echado en mi cama. Vinieron ellos a San Agustín a filmar una película. Mi hijita me dice ha venido un negro a verte. Buenas tardes le dije…Me dijo yo soy Nico, trece años lo estoy buscando…yo le dije yo soy Cristian”. Luego indica que Nicomedes le preguntó cuantas décimas tienes y Cristian  le respondió 204… “Una y otra le dije…también el negro me contestaba”. Nicomedes  quedó impresionado de la sabiduría y arte de Cristian Colchado. No se pudo saber quien ganó el contrapunto, porque no había juez. La controversia habría durado cerca de tres horas. Es que el repertorio de ambos era muy surtido. Cristian dominaba el canto a lo  humano y el canto a lo divino alto. Tenía décimas de desafío.

Nicomedes en Zaña también escuchó recitar décimas a otros artistas populares. Cuatro de ellas están incluidas en su libro clásico “La Décima del Perú” publicada en 1977 citando a los autores.  Medardo Caján verseó aquellas tituladas “En mi casa tengo un loro” y “Discutían los metales”. Por su parte    Abel Colchado recitó. “Cuando en el agua se escriba” y “Una camisa sin mangas”. Todo ello está en la obra mencionada.

Tristes y yaravíes interpretados en Zaña
Los especialistas en música que llegan a Zaña se sorprenden al escuchar tristes y yaravíes interpretados por afrodescendientes y mestizos. La presencia de migrantes indígenas se ha intensificado en Zaña desde fines del siglo XIX y uno de sus principales aportes culturales ha sido los cantos de profundo dolor. En el ya citado artículo de La Industria relata Nicomedes “Y empezaron los tristes y las verseadas; aquellos cantando cuitas amorosas y éstos relatando crímenes pasionales, leyendas de guapos y bandoleros o protestando airadamente la sistemática rapiña que la Hacienda “Cayaltí” venía haciendo de todas las parcelitas de los zañeros”. Relata el artista limeño “Luego cantaron a dúo Caján y Colchado un doliente triste que nos aguó los ojos y puso en nudo en los corazones”.

La percusión en Zaña “checo” y cajón
En el artículo publicado en Chiclayo en 1977, Nicomedes Santa Cruz hizo referencia al checo, tomando en cuenta el testimonio del escritor José Mejía Baca publicado en “El Comercio” en 1938.
Ya en la década del 40 el cajón había llegado a Zaña y los mejores intérpretes fueron Pedro Ortega y Medardo “Tana” Urbina.  Según relata Manuel Cabezas durante la visita a Zaña, en 1960 Nicomedes conoció al famoso “Tana”, uno de los mejores percusionistas del norte. De esa forma tuvo la oportunidad de escuchar el estilo incomparable del músico zañero de tocar cajón. 

La escena de las lavanderas del río
Nicomedes Santa Cruz, fue hasta la casa de don Juan Leyva, otro cantante y decimista zañero. El poeta limeño le preguntaba sobre las lavanderas en el río. Al respecto Leyva le respondió que era una costumbre muy antigua y lo acompañó hasta el río y le presentó a una de ellas que precisamente estaba secando la ropa al sol.  Como ustedes podrán apreciar esta anécdota  resulta interesante porque el tema de las lavanderas en Lima estaba asociado a los “callejones de un solo caño”. Y esa era una diferencia con el mundo rural de Zaña, en donde la vestimenta se lavaba en el río usando grandes checos o calabazos partidos por la mitad como recipientes. 

Santa Cruz ante afrodescendientes, andinos y asiáticos
Nicomedes debió haberse sorprendido al encontrar en Zaña a personas procedentes de África, de los Andes y de Asia. Es que todos ellos habían formado parte de la mano de obra de las haciendas vecinas. Un descendiente de chino Antero Balarezo, estuvo en las jaranas e improvisó versos delante del visitante limeño. En una crónica poética del “chino Antero” relata algunos momentos de la estadía del poeta limeño en Zaña a quien él le llamaba “El bigotón”. 

El aporte de Nicomedes a Zaña
El aporte principal de Nicomedes es la difusión de las artes del pueblo de Zaña en libros, artículos y producciones discográficas. Ha reivindicado la antigua melodía de la canción “saña”, que era más alegre y frenética, tomando en cuenta el testimonio del “Canario Negro”. También escribió algunos artículos sobre el “lundú”, el “lundero” y el origen del tondero temas que han generado polémicas hasta el día de hoy. En 1963 escribió en el diario “Expreso” un  artículo titulado “Al undero le da ¡Saña!”. Esta frase sigue siendo un misterio para muchos especialistas. En el álbum “Cumanana” de 1964 dedica una sección a dicha ciudad e incluye fotografías de los templos coloniales Nicomedes en una de sus mejores décimas titulada “Ritmos Negros del Perú” menciona el canto de “saña”:
En la plantación de caña
nació el triste socabón 
en el trapiche de ron
el negro cantó la saña.

Huellas del caminar de Nicomedes
Hace ya cincuenta años Nicomedes estuvo recorriendo los vestigios coloniales de la antigua ciudad de Zaña, rodeada de vegetación, conoció el río del mismo nombre, estuvo caminando en  las calles San Agustín, Real, Independencia y fue hasta la famosa casa-hacienda de Cayaltí en busca de un rival en décimas. Conoció a la mayoría de artistas de Zaña como “Tana”, Leyva, Abel Colchado, Cristian Colchado, “Cholo” Cabezas, Manuel Oliva Medardo Caján, y Antero Balarezo. Y tuvo la oportunidad de dialogar con Marcial Sánchez, quien conocía la historia oral del pueblo. Hizo amistad con Fidel Gamarra Reaño y Gualberto Urbina. Aquella casa del viejo Abel Colchado, donde se alojó Nicomedes en 1960, en la calle Independencia, está intacta tan igual que en aquellos  días en que fue su morada. El único artista sobreviviente de esta historia es Manuel Cabezas y la guitarra que lo acompañó toda la vida. Él supo conservar la foto y los recuerdos que hoy presentamos en homenaje al nacimiento de Nicomedes Santa Cruz que fue el 4 de junio de 1925.

FOTO DE LA INDUSTRIA. Imagen publicada por el diario La Industria el 17 de febrero de 1977 en su Revista “Lundero”. Se aprecia a Nicomedes Santa Cruz recitando décimas en el claustro del antiguo templo de San Agustín en Zaña, mientras el público presta atención. Esta foto ilustra un artículo de Nicomedes titulado” La Villa Santiago de Miraflores de Zaña”.



[1] Artículo publicado en La Industria de Chiclayo- el 17 de febrero de 1977

viernes, 9 de mayo de 2014

Murió la voz de la música criolla

El domingo, 04 de mayo de 2014 falleció el cantante de música criolla, Francisco Julián ‘Panchito’ Jiménez, a los 94 años de su edad, quizá uno de los pocos que quedaban de la guardia vieja, de la generación de hombres que vivieron un tiempo en el cual lo criollo era parte de la vida diaria de los peruanos. 
Panchito nacio un 29 de enero de 1920 en el distrito de Motupe, del departamento de Lambayeque. A los 15 años inicia su carrera cantando, por iniciativa de sus amigos del Barrio el Porvenir, en la famosa Radio Delcar de Chiclayo. Luego viajaría a Lima, donde se convirtió en la primera voz de Los 'Trovadores del Perú', reemplazando a Javier González. Ahí conoció a Óscar Avilés. Los Trovadores fueron de gira hasta Oruro, Bolivia, donde se disolvieron. Panchito decidió probar suerte, y estuvo siete años “andando” entre Bolivia y Argentina.
Estando en la Paz recibe un correo de Oscar Aviles, quien lo invita a regresar a Lima, es así, que en 1957 conformó ‘Fiesta Criolla’, junto a Avilés, agrupación que duró nueve años, regalandonos las mejores interpretaciones que se han efectuado en la música
 criolla. Fue durante estos años que el gran locutor de radio y quien pusiera los apelativos de las más conocidas de las figuras del criollismo, José Lázaro Tello, lo bautizó como "El León del Norte".
Después, 'Panchito' Jiménez decidió empezar una larga etapa como solista.
Entre sus interpretaciones más popupopulares están: “Mechita”; “Juanita”; “Amor iluso”; “Claro de luna”; “Querubín”; “Renacimiento”; “La Comarca”;” Alejandrina”; “Barrio bajopontino”;”Saltinbanqui”;”Anita”;”Morir quisiera”; “Embrujo”;  “La Veguera”; “Sacachispas”.
Alguna vez Panchito Jimenez dijo que: "Yo no sé qué pasará después, cuando los muchachos pregunten qué es un Triste o qué es un yaraví, y no haya alguien que les enseñe”. Lo triste ahora es saber que se fue un grande y que muchos peruanos no saben quien fue. 

sábado, 2 de febrero de 2008

Homenaje a Panchito Jimenez

Él rugía” valses
JOSÉ VADILLO VILA
jvadillo@editoraperu.com.pe

Cuando “El León” tomaba el micrófono, un rugido singular emergía desde el fondo de su garganta, abriéndose paso entre los contrapuntos de las guitarras. Era un canto de barítono, sazonado con falsetes y la picardía del dejo norteño. Entonces, la jarana empezaba, con golpes de buen cajón como dice la canción.
Sí, Panchito Jiménez Fernández no cantaba, sino “rugía” valses. Por eso, su compadre José Lázaro Tello—gigante de los micrófonos, quien puso los nombres artísticos más memorables— lo bautizó como “El León del Norte”, dizque por la singularidad y fortaleza de su canto. Si Lázaro resucitase, sabría que no se equivocó.
“La gente me decía: ‘pero si en el norte no hay leones’, ¡cómo que no hay!, ¿y el puma?”, bromea el cantor este mediodía limeño en el sofá de su casa de la urbanización Los Cipreses, donde vive hace 37 años. La sala y el comedor están adornados con trofeos, diplomas y fotos que recuerdan su grandeza vocal. Varios leones de fantasía, que sus admiradores le han regalado, cuidan la morada.
Cuando lo bautizaron como “El León del Norte”, Panchito iniciaba su carrera como solista tras años al volante de Los Trovadores del Perú y Fiesta Criolla. ¿Le gustó el apelativo? “Aunque no le guste a uno, tiene que aguantar”, sonríe pícaro. Este criollo de 87 años de edad dejó de “rugir” valses y marineras hace dos o cuatro años. Y se disculpa por la falta de precisión en las fechas, porque “lo primero que uno olvida a esta edad son los almanaques”.

De Chiclayo a la palestra
Francisco Julián Jiménez Fernández (prefiere siempre obviar su segundo nombre) comenzó como cantante en Chiclayo, “la tierra donde se acuesta uno, amanecen dos y se hacen tres”, como reza el dicho.
Soltaba sus gallos con los grupos de su barrio El Porvenir. Profesionalmente, se inició cuando “a los 15 o 16 años de edad” participaba en los diversos concursos de radio Delcar, la OAX norteña. “Ahí cantaba música peruana, huainitos del norte, marineras y valses. Mi fuerte eran los valses.”
Una vez, recuerda, ganó “un billete colorado de 10 soles”. Nos grafica: en ese momento histórico servía para comprarse dos pares de zapatos marca Aguila, y te sobraban como dos soles más. Eran otros tiempos.
Un día se dijo, “me voy pa’ Lima” y por el año “mil novecientos cuarentaitantos” ya era la primera voz de Los Trovadores del Perú, reemplazando a Javier González. En el conjunto conoció al “Chino” Óscar Avilés, con quien escribiría más tarde páginas importantes del críollismo.
Los Trovadores fueron de gira hasta Oruro, Bolivia, donde se disolvieron. Panchito decidió probar suerte, y estuvo siete años “andando” entre Bolivia y Argentina. “A la fuerza” tuvo que aprenderse huainos y taquiraris, que el público le exigía.
Degusta el recuerdo de esos años como una etapa muy buena de su vida. “No me quejo. Se ha paseado uno muy bien.” En La Paz recibió un correo de Avilés, quien lo invitaba para que volviera a Lima. Panchito, que ya quería regresarse, tomó sus maletas y se vino. Así, ese 1957 fecundaron Fiesta Criolla.

De Fiesta.. a “El León”
Para los conocedores de la materia, Fiesta Criolla pertenece a la última gran generación de conjuntos de la música costeña urbana. Integrado con Avilés y Jiménez a la cabeza, el quinteto sólo duró nueve años, entre sus dos etapas. Tiempo suficiente para llegar a la eternidad.
Con sus presentaciones en radios y canales de televisión de la época, y grabaciones de discos que se multiplicaban como maná del cielo, el conjunto pasó a la historia por ese vals hecho para bailar en fiesta perpetua.

Después, Panchito empezó su larga etapa en solitario. Su esposa, la monsefuana Consuelo Llontop Chafo- que, hija de la dueña del histórico Rinconcito Chiclayano, lo acompaña hace casi cuatro décadas. Ella no canta, pero por años se sentó con el a escuchar juntos las canciones para que aprendiera bien las letras.
Hacemos un paréntesis para preguntarle si dedicarse a la música toda la vida ha sido bueno. “No se ha ganado grandezas, pero uno se ha defendido. Antes, por ejemplo, te pagaban para grabar; ahora, tienes que pagar para grabar”, explica.
Por algo, don Panchito agradece que ninguno de sus cinco hijos heredara su vena artística. “Ellos trabajan”, bromea. ‘La vida del músico es muy difícil, hay que tener mucha suerte.

Cantata y fuga
Hace varios años, este devoto de la Cruz de Motupe y el Señor de los Milagros se alejó definitivamente del medio, por problemas con la presión alta; aunque hay quienes insisten en que vuelva a ‘rugir” en los escenarios.
Ya no frecuenta a los amigos de antes, a las serenatas y las peñas, que no son como las de su tiempo. “¡Qué vamos a comparar, hasta la gente era otra! Además, ya cansa, pe.” Tampoco se manda su tanganazo de pisco para afinar la garganta.
Son otros tiempos, los cantantes modernos “hasta saben música”. Él lo aprendía todo de oído y nunca supo rasguear una guitarra; aunque grabó tantos discos que olvida el número. En sus más de 60 años de servicios profesionales a la peruanidad se ha cuidado la voz sólo evitando bebidas heladas y limitando las jaranas.
No le gusta quejarse. Dice que el Estado le ha retribuido ‘un poquito”. En su primer gobierno, Alan García les dio trabajo a algunas figuras del criollismo. Así, se hizo profesor de música del colegio Hipólito Unanue, lo cual le valió para jubilarse, hace nueve años.
Cada mediodía, don Panchito prende el equipo de sonido y lo revitaliza escuchar las canciones que inmortalizó. Empero, le preocupa que muchos cantantes grandes estén retirándose. Opina que si no se escuchan a buenos cantantes y compositores es porque la música extranjera está “matando” todos los géneros musicales nacionales.
Los extranjeros saben de qué pie cojeamos. ¿Te has dado cuenta de que el cantor peruano tiene una cosa extraña: siempre comienza por lo extranjero? ¡Cuántos se reían de los huainos, de la música de los negros, que son tan bonitas, y ahora están de moda!”
No cree en aquello de que la música criolla vaya a desaparecer. “No va a morir, porque no se la puede botar de la casa.” Pero sí parece a veces que este género musical sufre de ataques al miocardio, ‘eso-denuncia el artista— se debe a los cantores y los extranjeros, siempre”.


Extraído de El Peruano.